aqui esta la ultima parte del estudio cientifico, he estado bastante ocupado en la iglesia,participamos con los jovenes en el show de telentos y lo ganamos,fue muy bueno para el barrio y ademas fuimos el fin de semana al templo tambien como barrio,solo nosotros llevamos 500 nombres y pudimos bautizarlos a todos y confirmarlos,y estubimos alla 2 dias,fue una gran experiencia.
EL ANÁLISIS CIENTÍFICO DEL LIBRO DE
MORMON: Tercera parte
Este es el artículo final de una serie que tiene el propósito
de poner en relieve los modernos adelantos científicos y
académicos que parecen apoyar, e inclusive aclarar, el
Libro de Mormón. Los artículos anteriores de esta serie
enfocaron temas tales como la geografía, las limitaciones
de la arqueología, la población, el uso de los metales y los
registros escritos.
Ahora sería posible adentrarnos en otros temas
importantes, como lo son la estructura política, los
métodos de colonización, el comercio, las sociedades
secretas, etc., pero quizás sea de mayor provecho tratar la
amplia gama de temas sobre los que se están haciendo
nuevos descubrimientos en la actualidad. Este muestrario
de conocimientos nuevos recalcará el hecho de que las
conclusiones de algunas personas-incluso algunas muy
famosasacerca de la civilización antigua de
Junio de 1985
América con relación al Libro de Mormón, no son
necesariamente correctas.
En el pasado, los autores Santos de los Ultimos Días han
comparado las "calzadas' y los "caminos" mencionados en
3 Nefi (6:8; 8:1 3) con los sacbes (calzadas cubiertas de
mortero) que se han encontrado en la Península de
Yucatán, México. Casi todas las que se han podido
identificar hasta hace dos décadas estaban concentradas
en aquella zona restringida y parecían remontarse a
tiempos posteriores a los del Libro de Mormón. No
obstante, ciertos estudios realizados recientemente
muestran que la construcción de caminos tiene un largo
historial, y que se realizaba de un extremo a otro de
Mesoamérica.
Actualmente, la calzada más antigua que se conoce está
en Komchen. en el extremo norte (fe Yucatán. E. Willys
Andrews V y sus colegas de laUniversidad Tulane han
determinado que una de ellas data de aproximadamente
300 a. de J.C.' En Cerros, Belice (anteriormente Honduras
Británica), hay otra que se usó entre los años 50 a. de J.C.
y 150 d. de J.C.2 Más tarde se construyeron caminos en
La Quemada, estado de Zacatecas, México, en el extremo
norte de los límites de Mesoamérica.' Se han encontrado
otros en Xochicalco, un poco al sur de la Ciudad de
México, en donde existen tres kilómetros de caminos
pavimentados,' y en Monte Albán, México.' Muchos de los
caminos de los que tenemos conocimiento eran locales,
pero en Yucatán se encontró uno de cien kilómetros de
longitud.' Es obvio que el conocimiento actual acerca de
las fechas y la naturaleza de la construcción de caminos
concuerda con el concepto de que hubo caminos que
fueron "desnivelados" al tiempo de la muerte de Cristo. (3
Nefi 8:13.)
Durante mucho tiempo los Santos de los Ultimos Días han
prestado atención especial al "cemento" de la Amé-
rica antigua. Se supone que algún experto afirmó en una
ocasión que no existía. Sin embargo, entre los científicos
de las últimas dos generaciones, ninguno habría dicho
algo semejante. A través de toda Mesoamérica, el uso del
hormigón de diversas composiciones en la construcción
fue extenso y duradero. Lo que ahora resulta interesante
no es sólo la presencia de esa substancia, sino también el
uso relativamente complejo que se le dio. Por ejemplo en
El Tajín, que se encuentra cerca de la Costa del Golfo, al
oriente de la Ciudad de México, se hacían techos con
planchas de hormigón que cubrían superficies cuadradas
hasta de setenta y cinco metros por lado. En este caso la
composición del hormigón era de conchas de mar molidas,
arena y pómez molido o fragmentos de cerámica. Esta
mezcla se vaciaba en moldes de madera ya preparados.
En ocasiones los constructores llenaban un cuarto con
piedras y lodo, alisaban la superficie superior, vaciaban el
concreto, y después sacaban el relleno interior cuando el
piso de arriba se había secado.' Aunque las ruinas de El
Tajín datan de tiempos posteriores a los del Libro de
Mormón, sabemos que ya se utilizaba el hormigón genuino
antes del tiempo de Cristo.
Los animales a los que hace referencia el Libro de Mormón
presentan un problema complejo, ya que por un lado los
nombres traducidos al inglés [y del inglés al español] como
caballo, ganado, cabra, etc., no se refieren ne-
cesariamente a las especies que acuden a nuestra mente
al leer estos términos. A1 estudiar las prácticas que utilizan
los colonizadores nuevos en todo el mundo para nombrar
a los animales, aprendemos que debemos tener cuidado
de no sacar conclusiones tan simplificadas. Por ejemplo,
los nefitas descubrieron tanto la "cabra" como la "cabra
montés" en la primera zona que colonizaron (1 Nefi 18:25).
Lógicamente, ambos animales eran silvestres, ya que no
había animales domesticados. Por tanto, no es factible
suponer que los animales mencionados hayan sido
idénticos a los que nosotros conocemos como cabras.
Un problema que surge al interpretar los textos de otra
época es el de la semántica de los nombres de animales (y
plantas). Si analizamos una descripción hecha hace
apenas unos cuatrocientos años -la de Diego de Landa,
quien describe la Península de Yucatán-- veremos que él
hace afirmaciones que los científicos naturales no pueden
aclarar en la actualidad. La transferencia de nombres
lingüísticos y conocimiento de una cultura a otra está
repleta de problemas. Como ejemplo, los españoles se
refirieron al bisonte americano (al que nosotros llamamos
"búfalo") como una vaca; los indios Delaware nombraron a
la vaca europea con la palabra que usaban para nombrar
al venado; y los indios Miami nombraron a las ovejas
"se-parece-auna-vaca". Mientras tanto, los mayas de las
tierras bajas nombraron a la oveja española un taman, lo
cual básicamente se traduce como "algodón que se come".
El Obispo Landa consideró
Junio de 1985
al gamo de Yucatán (un venado pequeño con cuernos no
ramificados) como "una pequeña cabra salvaje". También
notó que el tapir (un animal grande de pezuña, nocturno,
que habita en las regiones tropicales) tenía el tamaño de
una mula, pero una pezuña como la del buey; sin
embargo, un nombre español que se le dio, "anteburro",
significa "antes fue un burro".v Vemos que la terminología
es una encrucijada compleja que se debe resolver con
sumo cuidado.
El uso de la evidencia científica e histórica para determinar
cuáles animales estuvieron presentes en la Mesoamérica
precolombina nos proporciona varias posibilidades para
cada uno de los mencionados en el Libro de Mormón. Por
ejemplo, un animal que potencialmente estaría en la
categoría de "ganado" sería el venado; algunos
observadores que acompañaban el grupo de exploradores
de Cortés observaron manadas semi -domesticadas de
venados en regiones mayas,` e informaba que una tribu en
El Salvador ru-
tinariamente los reunía en manadas. Hay otra evidencia
que indica que la alpaca, un animal sudamericano de la
misma familia del camello, puede haber estado presente
en el sur de México, y en zonas de Costa Rica se han
encontrado figurines de llamas cargando bultos. En México
y Guatemala se han encontrado figuras de humanos
montando animales, y uno de éstos sin duda era un
venado." Es posible suponer, entonces, que al venado se
le haya llamado "caballo".
Tomando en conjunto la evidencia disponible, es difícil
aceptar el concepto de los expertos convencionales de que
los pueblos mesoamericanos de tiempos precolombinos
tenían poco interés en los animales y no los usaban más
que para la caza.` Aún no es posible encontrar una
explicación científica para cada una de las referencias que
el Libro de Mormón hace acerca de los animales, pero en
las últimas dos décadas las dos versiones se han
acercado mucho más. Al hacer nuevas investigaciones
probablemente encontraremos soluciones lógicas a las
demás cuestiones.
Algunas de las plantas cultivadas que se mencionan en el
Libro de Mormón no aparecen en los inventarios de la flora
precolombina, para desconsuelo de algunos lectores de la
Escritura (y el júbilo de los críticos). No obstante, nuestro
conocimiento de las mieses cultivadas aún sigue
incompleto, ya que se ha hecho muy poca investigación
arqueológica al respecto. (Siendo muy optimistas,
podríamos suponer que nuestras muestras de material ex-
cavado han alcanzado una milésima de un por ciento de lo
que podría excavarse, y gran parte de lo que se ha hecho
ha sido de calidad dudosa.) Solamente en el año 1983, en
las excavaciones del sur de Arizona, se encontró la
"cebada domesticada, la primera que se ha encontrado en
el Nuevo Mundo". 13 Esto es especialmente interesante
porque el Libro de Mormón se refiere a la cebada en
relación a las
nurnlas de dinero (le i.)> nciitas _omo si ,e
utilliara.,)nlunnrcnte. tVcasc Al -Ina I l: i. 1,5. 1 l.>te cycml)l
pudría v«muntcar al lector inteli~entc v al experto por t` ual
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rctirntemcntc uahajaron en Sudanmrlca e Wuubrmrun al-
~rrlnas planta> que, de iL iwi-do con
al_unua círntiitc,~>, 'no clchcríati (le
Estos cimientos restaurados de Teotihuacán, cerca de la
Ciudad de México, México, ilustran el uso refinado que los
habitantes de la antigua Mesoamériea le daban al
cemento. (Fotografía cortesía de V. Garth Norman.)
catar alfil ---. 'I trence (Gncder y Alberto Bueno Nlerrdm,t
informaron haber encontrado unos materiales del fruto del
man`;u y hojas de plátano (banano) en
un sitio precolombino de Perú. Otro
atrluec)lugu contendió por escrito que ..`t.hubieran encontrado--- tales restos, ya que esas planta, no
habían llegado al Nuevo Mundo basta que los europeos
las trajeron. Los excavadores confirmaron >us haÍla~.y),, y
comentaron con un poco de exa speraciún: "Sí solamente
v ano), a encontrar lo que ya se conoce,
cuuttlce> podemos evitarnos la moles-
tia.ic excavar." ' Uno se pregunta qué nlatertalcs nueves
pudríamos cncuntrar si .>c c xcav ara al merlas el doble de
lo que ac ti,¡ excavado Insta la techa.
La cxcavacluu no es la única manera de encontrar nueva
Inturmación aignifícatrva. Linda Schcle tía sido una líder en
ta obra reciente de descifrar má s
jeroglíficos mayas, interesándose en especial en las
inscripciones del espectacular Palenque en el sur de
México y habiendo encontrado nueva información
dramática.
Una de las cosas que Schele ha descifrado es el período
probable del reinado de los gobernantes de Palenque. El
que estuvo en el poder alrededor de 600 a 670 d. de J.C.
aparentemente se llamaba Pacal el Grande; después
Chan-Bahlum reinó durante treinta años; y más tarde, Kuk
estuvo a cargo durante cuarenta. Schele afirma que "de
hecho, en los registros dinásticos de los mayas, la norma
parece haber sido que los gobernantes eran longevos". IS
A algunas personas les parece poco probable que hayan
vivido tanto tiempo. Los antropólogos físicos que han
examinado los huesos recuperados de las tumbas "reales"
en el sitio (que notablemente son muy similares a las
egipcias`) creen que son de hombres más jóvenes.
Así que resulta una paradoja: los hechos determinados al
examinar los huesos difieren de los hechos que se
encuentran en los escritos. Aún no es posible resolver este
dilema. De igual manera, algunos críticos del Libro de
Mormón han considerado increíbles las edades y la
duración del reinado de los gobernantes jareditas. De esta
manera, el Libro de Mormón está en la misma situación
que las inscripciones mayas, pues da información sobre la
cual la historia y la ciencia aún no han dado su veredicto.
Lo importante es que el relato jaredita se vuelve más
creíble por ser similar a otros escritos antiguos.
Cuando examinamos los datos de una amplia gama de
temas, descubrimos que cada día el Libro de Mormón
concuerda más con lo que ahora saben los expertos sobre
el tema de Mesoamérica, no sólo en cosas generales, sino
a veces también en los pequeños detalles. Después de
140 años de ignorancia al respecto, finalmente se ha
identificado el "sheum", que es el nombre no traducido de
una planta que cosechaba el pueblo de Zeniff (Mosíah
9:9). Se ha determinado que es una palabra babilónica
se'um, que significa cebada. (Es interesante notar que esta
forma de la palabra pertenecía al tercer milenio antes de
Jesucristo, que fue cuando los jareditas salieron de
Mesopotamia, y no a una época posterior. ") Una palabra
maya que significa oro, naab, se parece a la palabra egip-
cia noub que tiene el mismo significado; la palabra zoque
hamatin, o sea cobre, se parece a la palabra egipcia hmtv,
que también significa cobre. Alma y Samuel profetizaron
de ciertos acontecimientos críticos al final de períodos
cíclicos, incluyendo un período de cuatrocientos años,
como también lo hicieron los profetas entre los mayas. " Y
así podría seguir con más ejemplos.
Recapitulación
He afirmado repetidamente que la concordancia en la
geografía, historia y tendencias culturales -tanto en escala
grande como pequeña-entre las culturas mesoamericanas
y los pueblos del Libro de Mormón no "comprueban" nada
concluyentemente. Aún así, el hecho de que existe una
cantidad tan grande de tales concordancias debe ser
importante para los que aman la verdad. Teniéndolo pre-
sente, es claramente engañoso que un científico afirme
que no hay "evidencia arqueológica importante" que apoye
la historia del Libro de Mormón con relación al "origen del
indio americano",` o que otro piense que es ridículo que
alguien trate seriamente de comparar el Libro de Mormón
con los hechos objetivos de importancia histórica.211
Las personas actualizadas e informadas no deberían hacer
afirmaciones tan anticuadas e ignorantes, ni tampoco
deberían los arqueólogos faltos de preparación en los
asuntos relacionados, hacer comentarios con respecto al
aspecto histórico del Libro de Mor~
Junio de 1985
La estatuilla de un hombre montado en un venado adorna
la tapa de un quemador de incienso. Mide en total 26.5 cm.
Le faltan los cuernos del venado y el elemento central del
tocado del hombre. De Poptun. Guatemala.
món. La concordancia demostrada entre las tendencias del
Libro de Mormón y la vasta cantidad de datos acerca de
Mesoamérica, aun sin tomar en consideración su
concordancia con las tendencias del Viejo Mundo, de he-
cho debería acallar a los posibles comentaristas hasta que
hayan investigado cuidadosamente lo que ahora es una
acumulación compleja de información. Y aquellos que sí
investigan y analizan el tema deben hacerlo solamente
siguiendo métodos cabales.
Al compararlo con los hechos derivados de fuentes
externas, el Libro de Mormón es a mi parecer impresionan-
te, aun cuando todavía queda mucho por hacer. Sin
embargo, el libro mismo es superior e independiente de
cualquier cosa que pudieran demostrar los estudios
académicos. Ni los críticos ni los apologistas pueden
cambiar la historia; solamente pueden proporcionar un
comentario sobre una reali-
dad que ejerce una influencia mucho más profunda que
cualquier cosa que ellos pudieran decir al respecto.
No es de sorprenderse que los expertos en temas
mesoamericanos que vivieron en el primer tercio de este
siglo estuvieran mal informados y gravemente equivocados
con respecto a la civilización de la zona. Hicieron lo mejor
posible con la información disponible, pero ésta era muy
limitada. Es posible que a la larga se descubra que
también los científicos bien informados de la actualidad lo
están con respecto a algunos temas importantes de la
América antigua. La mejor defensa en contra de esta falla
es tener un amplio criterio.
La doctora Judith Ann Remington, arqueóloga especialista
en Mesoamérica, recientemente criticó al grupo de
arqueólogosmesoamericanospor"adherirse
definitivamente y en ocasiones desafiantemente a
suposiciones
que ya no tenían ninguna base . . . Los nuevos
descubrimientos . . . presentan problemas para las
hipótesis viejas. No obstante, las hipótesis se presentaban
como teorías y se defendían ferozmente, en detrimento del
. . . conocimiento científico que existe acerca de los
habitantes de la Mesoamérica prehispánica". 2' Los
arqueólogos que en la actualidad son aceptados como
líderes en su profesión, se quejó, han considerado las
explicaciones novedosas, las cuales no concuerdan con su
propia ortodoxia, como "especulaciones . . . que se
asemejan peligrosamente al análisis de las propiedades
místicas de las pirámides, la llegada de cosmonautas
extraterrestres, o la búsqueda de las tribus perdidas de
Israel" .z2 Ella cree que ahora está surgiendo una nueva
generación de especialistas en Mesoamérica que es
menos cerrada y está menos preocupada de que las ideas
no convencionales pudieran "desintegrar el campo entero
de la investigación mesoamericana", en palabras de uno
de estos hombres famosos, y está más interesada
simplemente en encontrar la verdad. Nosotros como
Santos de los Ultimos Días podemos abrigar la esperanza
de que esta nueva generación considere seriamente el Li-
bro de Mormón con relación a los actuales
descubrimientos arqueológicos. 23
Sin embargo, no debemos adoptar una actitud de
superioridad cuando los científicos sean criticados por su
estrechez de criterio, ya que nuestro pueblo ha
demostrado tener una tendencia decidida a suplir los
hechos con los más cómodos "cuentos populares", espe-
cialmente en lo relacionado con la arqueología. Debemos
esperar que salgan a luz nuevos hechos y nuevas
interpretaciones con relación a los antiguos nefitas y
jareditas, ya que han de llegar. El élder B. H. Roberts nos
enseñó sabiamente en cuanto a esta amplitud de criterio:
"Y permitidme ahora decir algo con relación a los nuevos
descubrimientos en cuanto al Libro de Mormón, y de hecho
con relación a todos los temas relacionados con la obra del
Señor en la tierra. No debemos investigar con un espíritu
de temor y temblor. Solamente deseamos determinar la
verdad; pues solamente la verdad perdurará; y la
determinación de esa verdad y la proclamación de ella en
cualquier caso, o sobre cualquier tema, no dañará en
forma alguna la obra del Señor, pues es también la verdad.
Tampoco
debemos sorprendernos si de vez en cuando encontramos
que nuestros predecesores, muchos de los cuales llevan
nombres honorables y son merecedores de nuestro
respeto y gratitud por lo que lograron aclarar en cuanto a la
verdad como ellos la consideraban, se equivocaron al
hacer ciertas suposiciones y elaborar sobre ciertos
conceptos; tal como sucederá cuando las generaciones
que nos sigan revelen en forma más explícita parte de las
verdades del evangelio que nosotros aún no aprendemos,
pues ellos también sabrán que nosotros hemos tenido
algunos conceptos erróneos y hemos hecho algunas
deducciones equivocadas en nuestra época . . ."-' Todo lo
cual se publica, especialmente para los miembros de la
Iglesia, para que puedan estar preparados para encontrar
y recibir nuevas verdades en el Libro de Mormón y también
acerca de él.
NOTAS
1. E. Wyllys Andrews V et al., "Komchen: An Early Maya
Community in Northwest Yucatán." Artículo presentado en
la reunión de 1981 de la Sociedad Mexicana de
Antropología, San Cristóbal, Chiapas, pág. 15. 2. E. Wyllys
Andrews V, "Dzibilchaltun", en J. A. Sabloff, editor del
tomo, Supplement to the Handbook of Middle Anierican
Indians, tomo 1, Archaeology (Austin; University of Texas
Press,1981),pág.322.3.PedroArenillas,
"Investigaciones Arqueológicas en el Estado de
Zacatecas", Boletín INAH 14 (diciembre de 1963), págs.
16-17. 4. "Current Research", Ame rican Antiguitv 45
(1980), pág. 623. 5. Richard E. Blanton y Stephen A.
Kowalewski, "Monte Alban and After in the Valley of
Oaxaca", en J. A. Sabloff, op cit., pág. 106. 6. Antonio
Bustillos Carrillo, El Sacbe de los Masas: Los Caninos
Blancos de los Matas, Base de su Vida Social Y Religión,
2a. ed. (México: B. Costa-Arnic Editorial, 1974), pág. 23. 7.
lnstituto Nacional de Antropología e Historia, El Tajín:
OJficial Guide (México: INAH, 1976). 8. David S. Hyman,
Precalumbian Cements: A Studv (~f Calcareous Cements
ice Prehispanic Mesoamerican Building Construction.
(Baltimore: John Hopkins University Department of
Geography and Environmental Engineering, 1970), pág. ii.
Maurice Daumas, editor Histoire Genérale desTechniyues,
Tome 1 (Paris: Presses Universitaires de France, 1962),
pág. 403. 9. John L. Sorenson, An AncientAmerican
Setting fór the Book (?f Mormon, (Provo: Foundation for
Ancient Research and
Mormon Studies, en imprenta). El capítulo 7 proporciona
una documentación extensa. 10. Dennis Puleston, "-]'he
Role of Semi-domesticated Animal Resources in Middle
American Subsistence", artículo leído en la 37a. Reunión
Anual, Society for Anierican Archaeology, 1972. 1 1. A. V.
Kiddcr, "Miscellaneous Specimens from Mesoamerica",
Carnegie lnstitution (?f Washictgtoct, Notes on Middle
Anierican Archaeolagv and Ethnalogv, núm. 1 17 (marzo
de 1954), pág. 20, Fig. 4e. En mi artículo "Whceled
Figurines in the Ancient World", Foundation fór
AncientResearch and Mormon Studies, PreliminarV Repart
(Provo, 1981), pág. 14, se proporciona documentación
relacionada con este tema. 12. Eugene Hunn, "Did the
Aztecs Lack Potential Animal Dome st ¡cate s?Anierican
Ethnologist9 (1982), págs. 578-588. 13. Daniel B. Adams,
"Last Ditch Archaeology", Science 83 4 (December 1983),
pág. 32 14. "Letters to the Editor", Archaeology 34
(May-June, 1981), pág. 7. 15. Linda Schcle, "Sacred Site
and World-View at Palenque", en E. P. Benson, editor,
Mesoamerican Sites and World View°.s (Washington:
Dumbarton Oaks, 1981), págs. 1 12, I 16-1 17. 16. Alberto
Ruz L., Costumbres Funerarias de los Antiguos Mavas
(México: UNAM, Seminario de Cultura Maya, 1968);
Alberto Ruz L., Palenque: Official Guide (México: INAH,
1960), pág. 46. 17. Robert F. Smith, "Some 'Neologisms'
from the Mormon Canon", en Conférence on the Language
qf the Mormons, 1973 (Provo: Brigham Young University,
Language Research Center, 1973), pág. 66. 18. Sorenson,
An Ancient American Setting, capítulo 6, págs. 28-33 del
manuscrito. 19. Marvin Hill, "Review of The Mormon
Experiencé', American Historical Review, vol. 84, no. 5
(diciembre de 1979), pág. 1488. 20. "7EP Interviews
Sterling M. McMurrin", Seventh East Press, Provo, Utah,
11 de enero de 1983, pág. 5. 21. Judith Ann Remington,
"Mesoamerican Archaeoastronomy: Parallax, Perspective,
andFocus",enRayA.Williamson,editor,
Archaeoastrnnomv in the Americas, Ballena Press
Anthropological Papers, No. 22 (Los Altos, Calif.: Ballena
Press, 1981), págs. 200202. 22. Ibid., pág. 202. 23. An
ancientAmerican SettingJór the Book of Mormon constituye
el comienzo de tal presentación. Véase la nota 13. 24. B.
H. Roberts, New Witnesses,fnr Gad. Il. The Book of
Mormon. En tres tomos, Tomo 111. (Salt Lake City:
Deseret News. 1951 1 1909¡,págs. 503-504.